Estoy en un lugar húmedo y oscuro como una catacumba, a mi alrededor hay 11 personas en círculo con un brazo extendido, el maestro de ceremonias sostiene un pequeño bote de cristal y va vertiendo gotas líquidas sobre las muñecas de cada uno de nosotros. Noto en mi mano el contacto frío de la sustancia
-Id probando- dice el maestro. Seguidamente huelo mi mano –frutas ácidas, manzana-, y por fin, mi lengua entra en contacto con el líquido: ¡es vinagre!
Hace casi 2 horas que estoy en una visita eno-turística en los Cellers Agvstvs Forvm.

Barricas

Antes de formar parte de este sacro ritual probando vinum acre –vino agrio en latín- estuvo el viaje que me llevó desde Barcelona al Vendrell; antes aún estuvo el cofre regalo que incluía una “cata vinícola” en un número determinado de bodegas. Quizá porque había oído hablar que producían un famoso vinagrem, demandado hasta por el mismísmo Ferrán Adriá – el dios de la cocina moderna-, me decanté por los Cellers Avgvstus.

Llegamos a las bodegas donde un grupete de 4 personas esperaban el inicio de la visita enológica. Hacía un sol agradable en esa mañana de enero, a mi alrededor una pequeña viña y varios edificios que resultaron ser las bodegas -de vino y de vinagre-, así como un espacio dedicada a las catas y que sirve de tienda -EntreVinyes-.Un empleado de Augustus llegó:
-Vamos a esperar al resto y comenzamos a la hora- nos dice un señor alto con barba de 2 días que se presentó como Marko.

Un gato se me acercó y le atusé su pelaje. Todo la viña está inspirada en “lo romano” y ese gato podría ser cualquiera de los que pululan en la ciudad eterna, y puede que nuestro guía -de nombre y aspecto romano, aunque de nacionalidad alemana- también podría pasar por un centurión del Coliseo.

 

A la hora prevista el grupo se completó y Marko pasó lista:
-Bueno ya estamos los doce, para lo que acabáis de llegar mi nombre es Marko y soy alemán – dijo  sitúandose de espaldas al viñedo y de cara a nosotros. Su acento no era muy perceptible pero sí su sorna.

-¿Saben algo de vinos? -preguntó y la mayoría de caras adoptó adoptaron un signo de interrogación.
- Me gusta comenzar la visita aquí donde están nuestras diez hectáreas de viña situadas en un lugar privilegiado por su cercanía al mar que ayuda en la maduración de la uva. Joan Roca -no confundir con Can Roca- plantó sus primeras viñas en los años 80, somos por tanto una bodega joven, y la denominó “Augustus” porque por aquí pasaba la Vía Augusta. “Original no?”

 


Avgvstvs

Aquí Marko hizo un chiste sobre la unión de Tarragona hasta Cádiz (y por supuesto a Roma) por la mencionada calzada: “la ruta del pescaíto ¿no?”; el discurso prosiguió

-Nuestra producción anual llega a las 100.000 botellas de vino blanco, rosado y tinto. ¿Poco o mucho?

De nuevo mutis por el foro.

-Poco, comparado con los millones de botellas que producen Torres o Freixanet. Esta bodega se ha convertido en un negocio en el que participamos 6 empleados a tiempo completo. Los hijos de Joan son los responsables comerciales y de la decoración del lugar.

-Ahora os enseñaré nuestras bodegas de vino y de vinagre…

Permitidme que deje para el final la visita a las bodegas, a las entrañas de este lugar, y en este punto salte en mi crónica al momento de la cata de vinos en el espacio Entrevinyes donde terminó la visita eno-turística. Era la segunda vez que hacía una cata de vino, probamos las 3 variedades que se elaboran bajo el nombre Avgvstus (blanco, rosado y tinto). Marko ejerció de maestro de ceremonios a las mil maravillas y explicó cómo “acercarse a un vino”: mirándolo, oliéndolo y degustándolo. Confieso mi incapacidad para describir la calidad de los vinos, que presumo buena. Si puedo decir que todo lo que envolvió a la cata (el viaje, la historia del viñedo,  y su estética romana) me gustó y  me inspiró.

 

Marko sirviendo vino Augustus

Ahora ya podemos volver a las bodegas, lugares húmedos con barricas de roble que contienen el preciado líquido de Baco; primero visitamos a Agvstvs ( vino) y por último al Forum ( vinagre). Dejadme que haga una elipsis y os lleve al principio y al fin de esta crónica con la cata del vinagre:

Bajamos unas escaleras los 12 con nuestro maestro de ceremonios de avanzadilla, antes de llegar a lo que parece una catacumba, un mosaico romano con la leyenda Avgvstvs Forvm nos saluda. Rodeados de barricas de roble el maestro nos pide ponernos en círculo, nos dice que irá poniendo 3 variedades de sus vinagres (de entre 8 y 16 años) en las muñecas,…, sostiene un pequeño bote de cristal y va vertiendo gotas líquidas sobre las muñecas de cada uno de nosotros -manzanas, ácidos, mmmmmmmmmm-

Addendum: Mientras termino esta crónica y la repaso expreso mi satisfacción por la visita enoturística que disfrutamos con Marko Moritz (esto no es una broma) quizá me ha quedado un post con algo de sorna pero qué se puede esperar si la he escrito después de la cena: copa de Augustus y ensalada con vinagre Forum.