Pero los verdaderos viajeros sólo parten por partir, corazones livianos como globos jamás escapan de su fatalidad, y sin saber por qué, siempre dicen:¡vamos!
Con esta cita de Baudelaire comienza el libro “El último viaje del Capitán Salgari”, una biografía sobre el famoso escritor italiano, libre y literaria, escrita por Ernesto Ferrero. La vida de Salgari, se cuenta, fue una dedicada al viaje aunque pasara la mayoría de su vida sin moverse de su despacho, escribiendo: viajó con su imaginación desbordante y a través de sus personajes y sus topografías elegidas buscando nombre sonoros en sus atlas geográficos
Pero Salgari viajó, y mucho, al menos en su juventud: se embarcó en la Marina y, dice la leyenda, navegó durante algunos años. Su viaje real acabó con un naufragio a causa de una tempestad -que por poco le mató-; el viaje (en mayúsculas) sólo hizo comenzar; primero trabajó como periodista y luego a tiempo completo a escribir libros de aventuras y viajes, con personajes míticos como Sandokan o el Corsario Negro.
Salgari no se libró de las sospechas sobre la realidad ( o la fantasía) de sus viajes, el libro concede unas páginas “inventadas” que Salgari podría haber escrito, a sus críticos. Salgari respondería así -según la biografía-:
Lo que importa son los libros, no los pequeños hombres que los escriben…mis lectores viajan por tierras que nunca podrán ver, y aunque las vieran nunca serían tan bonitas como las que describo, ¿piensa acaso que la India, Malasia o El Carinbe son más sugestivos de lo que yo he escrito?
Para que aquellos que escribimos sobre viajes el libro se plantea cuestiones interesantes:
¿Es más real lo “escrito” que el destino en sí mismo?
¿Si al viajero no se le dice lo que tiene que ver, sabe lo que tiene que ver?
¿Aumentamos la realidad deliberadamente?
El Salgari ficticio que analiza su obra continúa: “Para viajar por países exóticos basta tener tiempo y dinero: cualquiera puede hacerlo. A menudo los viajeros no entienden nada, no tienen tiempo de nada. Llevan sus prejuicios y ven lo que quieren ver”
Ni la industria del turismo se salva de las alusiones “Salgarianas”: “He puesto turistas en todos los sitios, incluso en el Polo Ártico, con muchos hoteles para europeos ricos”.
Un libro muy recomendable para conocer el amor por el viaje de un hombre que sólo disfrutó de él los primeros años de su vida, el resto fueron viajes “soñados”.
“Aquellos para quienes el deseo tiene forma de nube, y que sueñan como el soldado sueña el cañón, con inmensos placeres, de los que el espíritu humano nunca supo el nombre” Charles Baudelaire . EL Viaje
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