Si tengo que resumir mi experiencia en este hotel rural diría que el Vaqueril es generoso con aquellos que saben cambiar el chip y adentrarse en el mundo rural y despiadado con aquellos que no saben qué hacer con el tiempo en sus manos.
Definición de Vaqueril: “dehesa donde se alimentan las vacas”.
Si tenéis la suerte de viajar a la provincia de Cáceres, Extremadura, podríais entender el concepto vaqueril en su plenitud si os alojáis en el hotel rural con ese mismo nombre.
A pocos kilómetros de Navas del Madroño, en un entorno natural fiel reflejo de la Dehesa extremeña existe desde hace décadas una finca ganadera que fue hogar de los Ruano y que desde hacer 12 años es un hotel rural con encanto.Lo primero que verías serían “vacas”, las cuáles, no pocas veces, bloquean el camino y obligan al turista a parar hasta que ellas pasen.Ya sabes a dónde has venido… Lo segundo si aprecias los paisajes serían los cielos abiertos, libres de cemento, y las encinas hasta donde tu vista alcance.
Javier Ruano y el Hotel Rural el Vaqueril
Este lugar no podría entenderse sin la figura de Javier Ruano artífice de la mutación del espacio de finca ganadera a casa rural. Es un hombre especial en estas tierras, quizá por su pasado de noble cuna y la herencia de su madre, decoradora de profesión. Ambos han moldeado el Vaqueril:
“cortijo” de plaza cuadrada con un patio central arbolado, 14 habitaciones rehabilitadas de lo que fueron las antiguas estancias de pastores, mozos de cuadra, o ¡ganado!; además hay una capilla, la antigua casa de los Ruano reservada para bodas o alquileres especiales, y una piscina rústica con una maravillosa vista del campo extremeño.
El entorno consta de 500 hectáreas, por donde pasear entre animales (cerdos y ovejas también) o recorrer las rutas que el propio hotel ha creado, y que esconden secretos como un tentadero (plaza de toros), un lago, o extrañas rocas de granito como caídas del cielo.
El Vaqueril por dentro:
Las habitaciones son amplias, de techos altos, y camas doseladas. Grandes baños reformados, decoración con motivos locales y también franceses, a veces rayando lo kitsch.Otro encanto añadido es la cocina en ella, testigo de las “matanzas del cerdo”, el viejo dicho “del cerdo se comen hasta los andares” sigue vigente y además se pueden probar delicias típicas como queso y miel.
El Vaqueril es un lugar especial..por todo el encanto de sus instalaciones, su autenticidad, y por el empeño de los Ruano en mantener vivo un espacio único; urbanitas como somos muchos no estamos preparados para disfrutar del silencio y el contacto con la naturaleza. No hace falta que apagues el móvil, la cobertura es mala, la Tv se ve fatal: es el momento perfecto para sentirte vivo.
Cosas que ver en los alrededores:
- Cáceres Ciudad Monumental
- Parque Natural de Monfragüe
- Navas del Madroño


1 Comments
[...] Camino a la finca El Vaqueril, en coche, a mediados de septiembre una tormenta de verano fabrica un instante maravilloso: un arco-iris en la dehesa extremeña. Con mi móvil saco una imagen imperfecta, el interior del coche se refleja en el cristal. El resto es perfecto: el verano aún perceptible, la compañía de mi pareja, la imagen del arco-iris enmarcando la inmensidad de la seca dehesa. Y aún mejor estamos en el camino, de viaje, a la finca El Vaqueril. [...]